Hace mucho mucho tiempo, existió una familia dedicada a la magia. Los padres y los abuelos de Popi, eran todos magos, y Popi también quería ser un gran mago.
Popi sabía ya convertir una rana en serpiente, con su varita mágica de madera. También podía detener el tiempo diciendo las palabras mágicas: “Rusqui trusqui, Rasca trasca“.
Un día Popi, estaba de camino al colegio y vio como unos gamberros intentaban pegar a un perrito que andaba por la calle. Entonces Popi, pronunció las palabras mágicas y detuvo el tiempo salvando al perro, llevándoselo de donde estaban los gamberros. Pero cuando puso de nuevo el tiempo en marcha con sus poderes, uno de los gamberros le vio llevarse al perrito en sus brazos dando la vuelta a la esquina, y consiguió alcanzarle, pero de repente desapareció de su vista, se había hecho invisible.
Popi se había concentrado tanto, que consiguió el mayor de los poderes de un mago, para él era toda una alegría, pues se había convertido en un gran mago.
FIN
Piti siempre cuenta su historia, de cuando un coche le echó todo el humo del tubo de escape en la cara, al cruzar la carretera. Y a partir de ahí, a Piti se le empezó a caer el pelo poco a poco hasta que se quedó completamente calva
Al principio, cuando veía que se estaba quedando calva, se horrorizaba y se escondía para que no le viera ninguna de sus amigas…
Pero poco a poco, se fue dando cuenta que sus amigas la querrían igual, calva o con pelo. Así que decidió salir más por el bosque, y además, trató de lograr que a ninguna ardilla más, le pasara lo que a ella.
Así pues, fue pregonando y dando charlas sobre los peligros de la carretera para las ardillas, además de hablar de lo tóxico que es el humo de los coches, tanto para las ardillas como para los humanos.
Y siempre añadía una frase al final de sus discursos: “Es una pena que los humanos no se den cuenta de que el humo de los coches también es tóxico para ellos…”
Con el tiempo, nuestra amiga ardilla calva, la señora Piti, se convirtió en maestra y todo el mundo la quería por cómo era, y no se fijaban en si tenía o no tenía pelo.
FIN


